Posteado el 30 de Abril de 2015

La Rueda del Alto Desempeño Empresarial

Por: Sandro Barreto Reyes

Al número trece (13) se le atribuyen cuestiones propicias y venturosas, así como también aciagas y nefastas. En el tarot el es “símbolo de transformación y transición de un plano al otro. Se interpreta como muerte y en su sentido amplio representa al cambio (la muerte de algo y el nacimiento o renacimiento de otra cosa). Cuando predomina el trece se deben rendir pruebas de eficacia en el plano material y la solución es el trabajo. Quien se resiste a él padece pruebas, obstáculos, dolores y pérdidas continuas, sintiéndose atrapado por un duro destino; sin embargo si el individuo se abre al cambio y actúa voluntariamente en su propia metamorfosis, puede alcanzar una profunda regeneración y como el ave fénix renace redimido de sus propias cenizas con un alto nivel de conocimiento y sabiduría práctica”.

En los Estados Unidos, uno de los países que más ha contribuido al desarrollo del management – sino el que más -, el trece es considerado como un número con suerte. Forma parte de muchos de los símbolos nacionales, ya que en el reverso de los billetes de un dólar hay una pirámide incompleta de trece escalones, el águila heráldica sostiene en una garra una rama de olivo con trece hojas y trece frutos, y en la otra, trece flechas.  Hay, además, trece estrellas sobre la cabeza del águila. Todo esto, en realidad, nada tiene que ver con la superstición, sino que conmemora las trece colonias que originaron el país y que por su parte fueron un símbolo de buen auspicio. 
 
Lo cierto es que lo místico y cabalístico, bueno o malo, parece pertenecerle al número en varios ámbitos y el mundo empresarial  no es ajeno a ello pues, luego de revisar a autores de la talla de Peter Drucker, Michael Porter, Dale Carnegie, John Maxwell y otros, hemos estructurado una matriz con 13 dimensiones (agrupadas en 4 grandes áreas: estrategia, organización, procesos y talento humano), para determinar las causas del alto o bajo desempeño de una organización; toda vez que facilitan el análisis del grado de sostenibilidad de la misma desde una perspectiva sistémica. La salvedad es que, a diferencia del tarot, en el mundo empresarial  la buena o mala suerte juega un rol insignificante frente al rol preponderante de las buenas o malas decisiones - gestión - del equipo directivo. Si cree lo contrario sugiero aprenda adivinación o cualquier otra disciplina esotérica para gestionar su empresa, teniendo en cuenta el riesgo de que el alma del maestro Peter Drucker se lo lleve consigo a la ultratumba y quizás le de algunos consejos valiosos que no le servirán de mucho para gestionar su empresa pues ya no la tendrá.
 
Si una empresa logra resultados que aseguran su crecimiento, desarrollo y sostenibilidad se puede afirmar que la empresa y  por tanto el equipo humano que la conforma, tienen un alto nivel de desempeño (competencias para gestionar exitosamente).  La llave de un equipo con esa performance está en conocer cuáles son estas dimensiones, comprenderlas, definirlas y  gestionarlas con maestría.
 
Área Estrategia: 
La primera dimensión son los “principios fundamentales”, que aglutinan la Visión, Misión, Valores y Objetivos. Son el ADN de la organización y actúan como cimientos  para facilitar  la comprensión e interiorización de que el fin que persigue la organización, vale la pena (“trabajo que vale la pena” - Ken Blanchard). Con esa convicción se genera pasión inspiradora y propulsora en todos y cada uno de los colaboradores, asegurándonos que todos saben “hacia dónde van” y  “por qué van”.
La segunda dimensión es la “estrategia” o propuesta única de valor diseñada por la organización para satisfacer o superar las expectativas y/o necesidades de su grupo objetivo; es el “cómo van” u hoja de ruta que actúa como una guía generadora de compromiso.
La innovación es la tercera y última de esta área, que debe ser considerada como un medio para conseguir los objetivos estratégicos que aseguran el crecimiento, desarrollo y sostenibilidad de la organización. La innovación se evidencia cuando se cuenta con políticas, métodos y acciones que permiten identificar las actividades que mejoran la habilidad de la organización para generar y adoptar innovaciones que crean ventajas competitivas sostenibles (resultados), cuando la organización y sus integrantes se adaptan con facilidad a los cambios que demanda el entorno, cuando la organización genera e invierte recursos estratégicos (competencias clave, activos estratégicos y procesos clave)  para investigar, analizar y evaluar permanentemente las necesidades implícitas y explícitas de los mercados actuales y potenciales.
 
Área Organización: 
La cuarta dimensión es la organización o estructura orgánica por donde corren los procesos y las actividades que los conforman. La estructura debe facilitar la fluidez de los procesos, así como las funciones de comunicación, dirección, ejecución, seguimiento y control al menor costo y con la mayor eficiencia. La estructura debe privilegiar la calidad en lugar de la cantidad y debe estar alineada con la estrategia.
La quinta dimensión son los perfiles o descripciones de puestos. En la medida en que los roles estén claramente definidos el respeto y el aprecio se fortalece y crece, pues todos los puestos aportan valor para la organización y contribuyen al bienestar común. Esta claridad permite que cada colaborador asuma su propia responsabilidad por sus acciones.
La comunicación es la sexta dimensión y es eficiente cuando los colaboradores saben que de ella dependen en gran medida los resultados de la organización, por ello dialogan oportunamente expresándose de una manera amable, alturada, franca, abierta, directa y adecuada; logrando decir lo que quieren con firmeza y sin atentar contra los demás (comunicación asertiva).
La séptima dimensión es la diversidad que propicia la confrontación y el cuestionamiento de ideas libre y profesionalmente, creando un ambiente donde se respetan y valoran criterios, culturas, preferencias, cualidades y creencias, sin distinción de género y raza. La organización debe contar con estrategias para modelar y estimular actitudes que permiten alcanzar la excelencia operativa respetando la multiculturalidad.
La octava dimensión es el clima positivo que se genera cuando la organización considera y trata a las personas como su recurso más importante. Esto se evidencia cuando las relaciones formales e informales son agradables, francas y orientadas por un sano balance entre la obtención de resultados y un adecuado ambiente laboral, cuando las condiciones de trabajo son las adecuadas para el desarrollo y sostenibilidad de la organización (infraestructura, tecnología y herramientas) y cuando hay una política de recursos humanos que promueve la capacitación y el entrenamiento continuo así como el desarrollo de carrera. La resultante es que los colaboradores alcanzan una gran identificación y auténtico sentido de pertenencia pues consideran que la empresa es transparente, honesta, eficiente, productiva y competitiva en el mercado.
 
Área Procesos:
La novena dimensión son los procesos adecuadamente diseñados para alcanzar la ejecución magistral de la estrategia. Los procesos están conformados por una serie de actividades que generan interdependencia, cohesión y compromiso en los equipos cuando están debidamente alineados, mapeados, difundidos, interiorizados y controlados con los indicadores pertinentes; de tal manera que se puedan detectar y corregir desviaciones y conseguir la mejora continua de los procesos.
 
Área Talento Humano:
La décima dimensión es la solución de conflictos que parte de la comprensión de que el conflicto es inherente a nuestra especie (2 o más actores con diferentes intereses que colisionan entre sí). La solución de conflictos se basa en no tomar nada en forma personal y no hacer suposiciones, en manejar el problema desde los principios dejando de lado las posiciones de los involucrados, en identificar y respetar las emociones y los sentimientos y en identificar y separan los intereses y las necesidades para lograr el bienestar de la organización y el equipo.
La decimoprimera dimensión es la toma de decisiones. La claridad de quien toma que tipo de decisiones y cuando las toma es fundamental para que no exista intromisión, ambigüedad ni duplicidad. Las normas políticas y valores guían las decisiones sin que las cuestiones políticas interfieran con las decisiones técnicas, permitiendo que estas se conviertan en acciones.
El Liderazgo es la decimosegunda dimensión, entendido como  el conjunto de habilidades que un individuo tiene para influir en la forma de ser de las personas o en un grupo de personas determinado, haciendo que estas trabajen con entusiasmo, en el logro de metas y objetivos. El liderazgo va  más allá de la jerarquía, empieza por uno mismo y debe estar presente en todos los actores y  ámbitos de la gestión empresarial.
La decimotercera y última dimensión es el trabajo en equipo y se evidencia cuando todos los colaboradores asumen su responsabilidad personal en la manera en que cooperan e interactúan  con los demás, ya sea como responsable de un equipo o como colega, para alcanzar metas imposibles de lograr individualmente.
 
La “Rueda del Alto Desempeño Empresarial" (RADE®) es una herramienta para conocer cómo valoran los integrantes de una organización la situación presente de la misma, en 13 dimensiones que impactan en los resultados; lo cual permite a los equipos de Golden Age Consulting y de la organización que los requiere, conocer las fortalezas y las oportunidades de mejora desde la perspectiva de sus colaboradores debidamente segmentados por áreas, departamentos y niveles de puestos. La representación gráfica radial de los resultados permite hacer una analogía con una rueda y, en función de las longitudes de cada rayo y la uniformidad que tengan los mismos, es posible visualizar si la misma permanecerá estática o avanzará con mayor o menor esfuerzo para alcanzar sus objetivos y metas.  Si desea utilizar la herramienta en forma gratuita póngase en contacto para coordinar el envío dirigiéndose al siguiente correo: servicioalcliente@goldenage.pe