Posteado el 18 de Mayo de 2015

Los Principios Fundamentales y el Choclo

Por: Sandro Barreto Reyes

Hace algunos años conocí en el hermano país de Ecuador a un Líder y Mentor extraordinario, que destacaba por ser un apasionado formador de personas; sin embargo cuando se refería a los colaboradores de una organización usaba la frase “los choclitos”. Mi primera impresión fue de sorpresa pues, a pesar de que el tono de voz que usaba era muy cariñoso y amical, no dejaba de revolotear en mi mente la idea de que, o había una aparente inconsistencia con sus cualidades, o yo desconocía algo que él sabía.

Como todo gran maestro, Bolívar Muñoz no soltaba prenda y a pesar de ver en mis gestos sorpresa y curiosidad cada vez que escuchaba la frase, no me decía nada. Mi grato descubrimiento se dio cuando pasamos por un mercado de abastos en Latacunga y me percaté de la presencia de una vendedora que ofertaba enormes choclos tiernos con queso. No dudé en comprar de inmediato una porción para cada uno, pues eran un poco más de las 2 de la tarde y aún no almorzábamos. Sin mayor ceremonia empezó a degustar el delicioso potaje, mientras yo lo observaba sin probar bocado, atinando solo a sonreír y a mover suavemente mi cabeza en señal de asentimiento pues había descubierto el significado de su frase. Terminada su porción y estando la mía a medio comer, me dijo con una gran sonrisa: veo que ya comprendiste lo de “los choclitos” y charlamos al respecto.

La metáfora del CHOCLO tiene mucho que ver con las organizaciones porque, si todos los integrantes de la organización viven la Visión y Misión desde los Valores, estarán perfectamente alineados y cohesionados para lograr Objetivos comunes…, cual granos de choclo a su coronta. La pregunta es ¿cómo lograr que todos vivan diariamente esos principios fundamentales que conforman el ADN de las organizaciones?

La Visión permite determinar a donde se quiere llegar; sin embargo el sesgo más frecuente es definirla en términos económicos y de participación de mercado, dejando de lado el bienestar que toda organización puede generar para todos los grupos de interés con los que interactúa (clientes, proveedores, accionistas, sociedad y muchos otros más). Una Visión bien definida es la piedra de toque que puede predisponer a los colaboradores para comprender, interiorizar y hacer suyo el “por qué” vamos a dónde queremos ir; pero para que exista esa predisposición es requisito indispensable de que el gerente general y su equipo directivo ejerzan plenamente su rol de líderes, haciendo sentir a toda la organización que el lugar al que se pretende llegar implica “trabajo que vale la pena realizar”. Hacer sentir es mucho más que solo colocar cuadros, afiches, banners, protectores de pantalla y otros elementos por todos lados; es modelar para inspirar, es ser ejemplo para inculcar, es liderar!!!

La Misión es “el como”; es la síntesis o embrión de la estrategia que contribuye a enfocar la productividad y la acción alineadas a una troncal o línea maestra. El rol del líder es impulsar, promover y defender el cambio para tener una organización competitiva, implementando estrategias para ayudar a quienes muestran resistencia por temor, desconocimiento o incertidumbre. También toca identificar los frenos que impiden el cambio y desengancharlos o eliminarlos así como reconocer a aquellos que con sus acciones apoyan las iniciativas.

Los Valores son la guía de todos los planes, las decisiones y las acciones de una organización. Los valores permiten establecer un terreno de juego marcado con claridad o “rayar la cancha”; sin que esto implique dejar de respetar, escuchar y actuar sobre los pensamientos, sentimientos, necesidades y sueños personales. Los valores contribuyen a incrementar la consciencia de los retos a enfrentar y del talento requerido para lograr la visión y concretar la misión; convirtiéndose en las raíces que sostienen a la empresa. No solo necesitan ser definidos sino que deben estar vivos y en continuo desarrollo: hay que demostrar con cada uno de nuestros actos que los tenemos. Los primeros responsables de mantenerlos, promoverlos y divulgarlos día a día son los directivos, de manera que los colaboradores tengan oportunidad de interiorizar sus significados y llevarlos a la práctica en su diaria actividad laboral. Deben evidenciarse en todo ámbito donde intervenga la empresa: los productos, la comunicación, la responsabilidad social, etc. Todo ello ayudará a tener una cultura corporativa clara y bien establecida, ayudando al buen funcionamiento de la organización. El error más común es definir valores en el papel y comportarse de manera contraria cotidianamente, con lo cual esos valores se convierten en una farsa, aunque nadie de la organización lo diga abiertamente.

Los objetivos son el “qué” se va a lograr y terminan dándole sentido a los principios fundamentales a toda organización que pone en práctica este esquema.

Cuando las organizaciones se concentran en el “qué” y no en el “por qué”, suelen ignorar los principios fundamentales que deben ser las guías de las acciones de toda organización, lo cual deviene en conseguir ese “que” a como dé lugar; en la creencia de que se “saldrá en la foto”. Al ignorar el “por qué”, se afecta a todos los grupos de interés que están detrás de ese “por qué” (clientes, accionistas, colaboradores, etc...). En este esquema el “cómo” resulta siendo una interpretación individual y libre de cada miembro de la organización, lo cual llega a generar en ciertas ocasiones comportamientos indeseables cuyo corolario es culpar a los débiles desde la auto victimización de los fuertes.

Sugiero que cada vez que tengan la ocasión de paladear un choclo sancochado, tierno y sabroso, recuerden esta metáfora para ponerla en práctica en sus organizaciones, entendiendo que es la manera coherente y segura de construir y consolidar una cultura potente y transformadora que coadyuva a la sostenibilidad.

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