Lucro, usura, ética y colusión.
Posteado el 21 de Noviembre de 2016
Por: Sandro Barreto Reyes
El previsible incendio de multicines UVK en Larcomar y la lamentable muerte de cuatro personas, han puesto al descubierto una práctica clásica del “capitalismo salvaje” que, aunque no lo crea el lector, se da con mucha frecuencia en nuestro medio. El lucro y la usura se han convertido en un deporte que viene ganando adeptos en el mundo empresarial local por la permisividad, corrupción y colusión de funcionarios públicos que, se supone, deben proteger al consumidor peruano integralmente para asegurar la salud económica, física, emocional, mental y espiritual de la población.
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Determinación, perseverancia y éxito
Posteado el 10 de Octubre de 2016
Por: Sandro Barreto Reyes
Una de las tiene muchas y coloridas expresiones culturales del Japón es un amuleto muy popular llamado Daruma. Esta figura redonda representa al maestro budista Bodidharma; fundador y primer patriarca del Zen. El amuleto que viene acompañado de la frase: “Caer siete veces, levantarse ocho. La vida comienza desde ahora”, representa que no hay que darse por vencido. Los Daruma tradicionales están hechos de papel maché, son vacíos por dentro y tienen un peso en la base de manera que al caerse recuperan su posición original. La capacidad del muñeco para mantenerse en pie simboliza los valores de la determinación y perseverancia para alcanzar el éxito. Estos valores culturales son inculcados a los niños japoneses por sus padres desde muy temprana edad, siendo durante su infancia un popular juguete con el que los padres enseñan esto a sus hijos. El Daruma es redondo ya que se dice que Bodidharma perdió sus extremidades después de meditar por mucho tiempo en el interior de una cueva. Las cejas tienen forma de una grulla y el vello facial tiene la forma de la concha de una tortuga (dos animales que representan la longevidad en Japón). Pero lo más distintivo del Daruma son los ojos, que son grandes y se encuentran en blanco. El tamaño exagerado de los ojos simboliza que hay que estar siempre mirando el objetivo que se tiene. Según la tradición, se pide un deseo o se propone una meta al adquirir un Daruma y se pinta un ojo. Una vez cumplido el objetivo se pinta el otro ojo en agradecimiento por la intervención de otro mundo para ayudar a las personas.
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Logros, contribuciones y “la huella de gestión
Posteado el 03 de Octubre de 2016
Por: Sandro Barreto Reyes
Al igual que el ser humano las organizaciones están en un proceso de transformación continuo cuyos efectos pueden asegurar o poner en riesgo su sostenibilidad, vale decir perdurar en el tiempo o desaparecer. Según un estudio elaborado el 2015 por el prestigioso Instituto Santa Fe de Nuevo México - EE.UU., las compañías que cotizan en bolsa tienen una esperanza de vida media de unos 10 años. La mortandad de estas firmas, según los investigadores encargados del análisis, es independiente de su sector o de la estabilidad de la que puedan ufanarse en un momento dado. Según estudio del 2015 de Oriol Amat, catedrático de economía financiera de la prestigiosa universidad Pompeu Fabra, la esperanza de vida de las empresas españolas es de 10.3 años y de 12.5años para las empresas europeas. En México, el Instituto Nacional de Estadística y Geografía (INEGI) señaló el 2015 que el tiempo de vida de un negocio en ese país, es de 7.7 años en promedio.
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Manipulación: el lado oscuro del directivo.
Posteado el 01 de Agosto de 2016
Por: Sandro Barreto Reyes
Una de las competencias más destacadas para el liderazgo, sino la más importante, es la capacidad de influir en los demás. Mientras mayor sea nuestra capacidad de influencia mayor será nuestra capacidad de liderazgo. Influencia, en los términos más sencillos, es la “capacidad que tiene una persona para determinar o alterar la forma de pensar o de actuar de otra u otras personas”, sin importar si el resultado alcanzado es algo bueno o algo malo. En razón de ello se suele decir que hay “buenas” y “malas” influencias.
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Entre sapos y alacranes
Posteado el 18 de Julio de 2016
Por: Sandro Barreto Reyes
A orillas de una torrentera vivía un sapo muy generoso que cuando llegaba la época de lluvias, ayudaba a todos los animales que se encontraban en problemas a cruzarla, incluso cruzaba la torrentera poniendo sobre su espalda ratones, escarabajos, así como a otros insectos y animales menores que no sabían nadar. En cierta ocasión, en que se desató un fuerte temporal, se le acercó un alacrán que en tono lastimero y de súplica le dijo: "Deseo atravesar la torrentera, pero como todos saben no sé nadar. Por favor hermano sapo, llévame a la otra orilla sobre tu espalda que tengo urgencia de ver a mis seres queridos para protegerlos de este temporal". El sapo, que había aprendido mucho durante su larga y experimentada vida le respondió de inmediato: "¿Que te lleve sobre mi espalda? ¡Ni pensarlo! ¡Tienes muy mala reputación y he escuchado lo suficiente para saber que si estoy cerca de ti me inyectarás tu mortal veneno y moriré! Muchos amigos míos me han contado que te han visto matar a otros animales sin ningún motivo en varias oportunidades". El alacrán le replicó con su estilo campechano y presuntuoso: "No hagas caso a rumores y estupideces, sapito, ten por seguro que no te picaré; porque si así lo hiciera tú te hundirías en las aguas y yo, que no sé nadar, moriría ahogado. Si tú me ayudas siempre te protegeré y cuidaré" El sapo se negó al principio, pero la incuestionable lógica de los argumentos del alacrán, su florido verbo, su capacidad histriónica, su insistencia y sus ruegos lo fueron convenciendo... hasta que aceptó. Lo cargó sobre su resbaladiza espalda y comenzaron a cruzar la torrentera. Todo iba bien. El sapo nadaba con mucha pericia y velocidad a pesar de llevar sobre su espalda al temible bicho. Poco a poco fue perdiendo el miedo a aquel animal que llevaba sobre su espalda, pues el sagaz alacrán lo animaba a ir más rápido y no dejaba de agradecer el gran servicio que el generoso sapo le estaba proporcionando; incluso el sapo empezó a cuestionar la mala reputación que otros animales le habían transmitido sobre el alacrán. Llegaron a la mitad del recorrido y frente a ellos se divisaba la orilla a la que debían llegar. En eso, el alacrán divisó un remolino y alertó al sapo quien hábilmente lo sorteó y agradeció con mucho cariño a su guía. Fue aquí, repentinamente, cuando el alacrán picó al sapo. Él sintió un dolor agudo y percibió cómo el veneno se esparcía rápidamente por todo su cuerpo. Seguidamente comenzaron a fallarle las fuerzas, su vista se nubló y empezó a hundirse. Mientras se ahogaba, le quedó un soplo de energía para gritarle a la alimaña: "¿Por qué lo has hecho?, ¡tú también morirás!". El alacrán respondió: "No pude evitarlo; ¡es mi naturaleza!".
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Gestión por competencias y su impacto en la organización
Posteado el 11 de Julio de 2016
Por: Sandro Barreto Reyes
“Almuerzo en lo alto de un rascacielos” es una famosa fotografía en blanco y negro tomada el 20 de septiembre de 1932, durante la construcción del Edificio RCA en el Rockefeller Center de Nueva York. La foto muestra a once trabajadores de construcción civil sentados distendidamente sobre una viga, tomando su refrigerio a unos 260 metros de altura. Esta imagen genera en la mayoría de observadores de hoy dos reacciones: la primera relacionada con la total ausencia del concepto “Seguridad y Salud en el Trabajo” en esa época y la segunda sobre la gran capacidad de aquellos hombres para trabajar a grandes alturas como si fuera la cosa más normal del mundo. Cuenta la historia que uno de estos trabajadores declaró a los periodistas que no se trataba de si tenían miedo o no, pues eran tan humanos como cualquier otro colaborador, sino que la diferencia radicaba en que ellos sabían cómo enfrentar su miedo a las alturas mejor que el resto de los trabajadores; en otras palabras, estas personas habían desarrollado la competencia “tolerancia al trabajo en altura” al más alto grado de dominio.
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